domingo, 27 de septiembre de 2009

Las fiestas de Soria capital

Las fiestas de la capital son cinco días a partir del miércoles siguiente a San Juan -caiga cuando sea el calendario móvil-, si bien tienen varias antesalas a lo largo de la primavera.
Gobernadas por doce jurados -reminiscencia de los tiempos del Estado del Común de la Soria de hace siglos-, la ciudad se divide en otras tantas cuadrillas o barrios, cada una con su toro, su organización y su santo. Hay verbenas que recuerdan el nombre de la planta sanjuanera, canciones y peñas, un monte Valonsadero que concentra a medias con la ciudad las celebraciones, música por todas las calles, tradiciones, gentes, explosiones... y mucho vino.

La cronología sanjuanera se inaugura con el primer domingo de mayo con el Catapán, cuando los vecinos dan el sí de las fiestas recorriendo los locales de cuadrilla y remojándolo con vino, pan, queso y bacalao seco.
El Catapán es el principio de todo. En la tarde del primer domingo del mes de mayo, los nuevos Jurados de Cuadrilla toman posesión de su cargo. Es un día en el que el Jurado saliente lee el acta de los Agés (subasta) del año anterior a los vecinos, entrega el bastón de mando, el libro de actas, la imagen de la Cuadrilla, así como el local al Jurado entrante, y se eligen a los Cuatros y demás cargos de la Cuadrilla. Una vez realizado el acto tradicional de toma de posesión en el que los vecinos dicen SÍ a la celebración de los Sanjuanes en la Cuadrilla, comienza la Fiesta.

De todos los festejos previos a las Fiestas de San Juan que se celebran, el Desencajonamiento es el más reciente. Hasta hace pocos años, los toros se traían a los corrales de Valonsadero un día entre semana. Dada la elevada asistencia de público, a pesar de ser un día laborable, el Ayuntamiento sopesó de idea de trasladar este acto al sábado anterior al Lavalenguas. Hoy, comienza a ser un festejo más, no importa que su tradición sea breve en el tiempo, los sorianos lo hemos acogido con ganas. Un día más de fiesta y un bonito momento ver por primera vez los toros de San Juan. En realidad, los toros del Viernes están en la plaza, por lo que el Desencajonamiento tiene dos momentos. La llegada de los novillos a la plaza de toros, donde aguardarán hasta el Viernes de San Juan, y el momento más bonito y pintoresco en Cañada Honda, donde los novillos del Lavalenguas, Compra y Jueves la Saca, serán desencajonados ante la curiosidad de mucha gente.

En este día, no se puede "molestar" a los toros. No se les puede correr, ni hacerles pases de capote, ni recortarlos. Es un día en el que su protagonismo se centra en la llegada, nada más. Ya habrá tiempo para comprobar su bravura y nobleza durante el Lavalenguas y la Compra. Lo mejor es contemplarlos correr por la Cañada y después darse una vuelta por los chiringuitos y meterse en el ambiente de fiesta.


Un sábado de primeros de junio salpica con el Lavalenguas de nuevo con el calendario en el Monte, donde se procede a la selección del toro que le corresponderá a cada cuadrilla.
Si nunca has estado en el Lavalenguas tienes que saber un par de cosas. Primera, no se celebra en la misma ciudad de Soria, sino en Valonsadero, un paraje natural a unos 8 Km. de Soria, fundamental en Sanjuan. Si no tienes coche, no hay problema, el Ayuntamiento de Soria pone un servicio gratuito de autobuses para llegar allí. Otra opción es el autostop, es posible que alguien te recoja en el camino y que empieces la fiesta de una manera diferente y divertida en la caravana que se monta. La otra cosa que debes saber es la fecha, no hay un día fijo, es decir, se celebra el primer o segundo sábado de junio, depende del año.

El Lavalenguas es muy parecido a La Compra (festejo que se celebra el domingo de la siguiente semana), de hecho, hace años también se conocía como"la Comprilla". Valonsadero se llena de gente que va a merendar, ver los toros y los más valientes, correr delante de ellos en la Cañada Honda. El ambiente es espectacular, peñas y asociaciones montan chiringuitos en Cañada Honda, en los que se agolpa la gente con cerveza, calimocho y demás brebajes alcoholizantes, que mitigan el calor.

En la parte de los corrales, subidos por rocas y muros la gente mira con pasmo, miedo, inquietud, emoción cómo salen los toros de los corrales para intentar cornear a alguno de los sanjuaneros que los aguardan. Uno a uno, los doce novillos (uno por Cuadrilla) se sueltan este día, dando más de un susto. Revolcones, carreras, recortes, gritos, algún intento de pase de capote, la pareja de amigos pelín borrachos, del hombro por la pradera ignorantes de los toros, gaiteros y, sobretodo, buen rollo. Una vez que los doce novillos están corriendo a sus anchas por la Cañada, los sorianos, poco a poco, se van a merendar desperdigándose por todo el monte o quedándose en los chiringuitos hasta altas horas para empalmar con alguna de las verbenas que se celebran en Soria por la noche. Una noche muy larga.


Luego vendrá La Compra (del toro), en el mismo Valonsadero, para entrar de lleno un Miércoles del Pregón en las fiestas propiamente dichas.

La Compra es un recuerdo de lo que fue una vez. Este acto festivo tiene su origen en la compra de los toros por parte de las Cuadrillas a las ganaderías bravas que había entonces en Valonsadero. Esos toros, una vez elegidos por los Jurados se lidiarían y matarían el Viernes de Toros. Hoy, este acto se ha perdido. Las Cuadrillas compran los novillos a través del Ayuntamiento en ganaderías de fuera de Soria. De todo esto, ha surgido un nuevo festejo que poco a poco va tomando forma, el Desencajonamiento, que no es otra cosa que la llegada de los toros desde su ganadería a los corrales de Cañada Honda.

La Compra, al igual que el Lavalenguas y la Saca, se celebra en el monte Valonsadero. En la mañana del segundo o tercer domingo del mes de junio los sanjuaneros se acercan a Valonsadero a pasar un día grande para Soria. A primera hora, mientras los chiringuitos y grupos de gaiteros ponen la banda sonora, los caballistas van encerrando a los toros que andan sueltos por los corrales de Cañada Honda en los toriles para soltarlos a eso de las 6 de la tarde. La noche anterior ha sido larga. Verbenas y bares. Después procesión hasta Valonsadero y allí seguir la juerga o echar una cabezadita a la sombra de un roble. Los más veteranos preparan el almuerzo en parrillas antes de bajar a la Cañada. Otros, toman posiciones en los chiringuitos. La mañana pasa. Valonsadero poco a poco se va llenando de gente. Soria huele a fiesta, huele a monte.

Las Cuadrillas toman de nuevo el protagonismo. Un poco antes del inicio de la Compra, las Cuadrillas, acompañados de coches y motoristas salen hacia Valonsadero. Si no tienes coche, el ayuntamiento te pone autobuses, no hay excusa. El ambiente a esa hora, a eso de las 6 es espectacular. Cañada Honda está a rebosar. Música, gentío. A las 6 se celebra el acto simbólico de la Compra y los toros comienzan a salir de los toriles para convertirse, una vez más en los protagonistas absolutos. Ya sólo quedan unos días para que Soria entera estalle en alegría, para que se convierta en una bacanal.


sábado, 19 de septiembre de 2009

Desde la mitología

Leo en un suplemento del diario que alguien opina que los apellidos Osorio, Soria y otros, derivan o provienen de Osiris, uno de los dioses mayores del antiguo Egipto, esposo de Isis (diosa Madre), y padre de Horus (primer dios del sol, luego llamado Ra, Amón y Atón). Según muchos mitólogos, Osiris fue uno de los que se salvaron del diluvio, como Noé, Quetzaltcoalt, Viracocha, Gilgamesh, y algunos otros. Salvados del diluvio, o supervivientes de la Atlántida, que para el caso, tanto da.
Cualquiera que sea el pedigree de Osiris, vincular nuestro apellido con antepasados tan ilustres, al menos a mí me llena de orgullo…
Y ello sin olvidar que según opiniones muy documentadas, Osorio y Quirós son apellidos españoles que se hunden en la noche de los tiempos. Los Quirós serían los descendientes de los curetes o conios, tenidos por los pobladores primevos/primigenios de la península ibérica, inventores del casco, el escudo y la espada corta, amigos de las abejas y, sobre todo, ganaderos trashumantes y toreros a tiempo parcial, claro.
Si los Osorio y Soria, son los descendientes de los supervivientes del diluvio, quienes junto con los curetes (tras luchas y tiras y aflojas) fundaron Tartesos, marea la antigüedad de nuestro apellido.
En fín, que ignoro si esta derivación que encabeza este escrito tiene o no suficiente fundamento, pero me parece una posibilidad genial, y así os la cuento.